
Bowmore 17 años
agosto 30, 2009Región: Islay
Olor: cola, madera, pimienta, cuero
Color: naranja marronoso
Es sábado. Como de costumbre, acudo a mi establecimiento de venta de licores habitual para realizar mi compra quincenal de malta. Pero al entrar por la puerta, mi cara dibuja una sonrisa que no puedo esconder. Hoy es una ocasión especial, así que vengo decidido a regalarme algo a la altura, sin mirar el presupuesto. No me considero para nada un sibarita, pero mi paladar va aprendiendo poco a poco, y ya no se conforma con cualquier cosa. Además, como es el día de mi santo, mi mujer me acompaña dando carta blanca a mi elección. La oferta es amplia y tentadora, y tras una difícil elección, me decanto por una caja blanca con una banda azul en la parte inferior. Es un Bowmore de 17 años. Conozco la casa, así que no dudo que va a ser un buen regalo. Le doy un besazo a mi mujer y espero con ansia que llegue la hora de la sobremesa para saborear mi nuevo juguete.
Al abrir la caja me sorprende gratamente el color del contenido: naranja oscuro. La cosa promete. Abro la botella y huelo una cierta dulzura inicial, que queda rápidamente superada por el aroma a madera y a pimienta, con un cierto toque de especias. El gusto me parace maravilloso, sobresaliente, elegante, suave a la vez que potente. Al saborearlo a fondo me invade una sensación de seguridad, comodidad y calma. El gusto a madera no es exagerado, para mi en su justo punto. No obstante, se percibe claramente la crianza en barrica. La sensación de ahumado tampoco va a molestar demasiado a los detractores. Ideal para después de una buena comida bañada con el mejor Rioja.
Mis sensaciones:
Atardecer a finales de verano. No hace calor, tampoco frío. Mi nuevo yate de 25 metros tiene 3 camarotes y la cubierta es toda de madera de roble. Es un viaje familiar, pero sin niños. Cenaremos tarde, así que decidimos sentarnos sobre cojines de cuero a saborear un buen malta. Encima de la mesa hay buen tabaco. Hablamos de cosas triviales. Son los pequeños momentos de sencillez que dan sentido a la vida. Me siento feliz de estar vivo.