
ARDBEG 10 Años
junio 17, 2009
Región: Isle of Islay
Olor: muelle pesquero, tabaco mojado
Color: ocre muy pálido
Ha pasado una semana desde que adquirí lo que en su momento consideré un tesoro para cualquier amante del buen malta. A menudo había leído sobre él en foros y reseñas, y todas las críticas coincidían en adjudicarle siempre elevadas puntuaciones y un prestigio supuestamente reconocido.
Esperaba la ocasión ideal para saborearlo, y creo que hoy es la noche. Ha sido un duro día de trabajo y sin duda me merezco unos instantes de complacencia en la soledad.
Abro la verdosa botella y dejo que me impregne su aroma. Es suave y refrescante aunque ligeramente ahumado. Me sirvo la merecida copa. Me sorprendo a mí mismo soltando una mueca de aversión. El Arbdeg 10 años no se anda con minucias. Al entrar en boca arde. Es potente, terriblemente complejo y picante… es puro fuego. Una vez dentro, me provoca una sensación de frescor y amargura, incluso mi cuerpo no puede contener un par de escalofríos. Enciendo un cigarrillo y su amargo regusto perdura como la alargadísima sombra de los árboles en verano. Lo pruebo por segunda vez y me tiemblan los labios. Unos momentos más tarde, con agua se vuelve más dócil y agradable, aunque mantiene la amargura. Me siento como un niño travieso que quiere probar cosas de mayores, pero al hacerlo a escondidas siente cierta decepción al comprobar que no puede disfrutarlo con suficiente madurez.
Mis sensaciones:
Siglo XIX. Oeste americano. Llego herido y sudoroso a la taberna tras un interminable duelo a muerte del que he salido airoso porque el azar se encaprichó con mi suerte. Aparco el caballo al lado de la puerta y entro sin quitarme el sombrero. Ha sido una tarde para olvidar, pero podría haber sido peor. Le pido al tabernero que me sirva lo más fuerte que tenga a mano. Me dedica una sonrisa sarcástica y amenazante y se da la vuelta. Vuelve de la trastienda mirándome con condescendencia. Levanta una botella: es un Ardbeg 10 años.